miércoles, 9 de mayo de 2007

El Jardín de las Delicias - El Bosco


El Jardín de las Delicias o La Pintura del Madroño es la obra más popular del pintor holandés Hieronymus Bosch, aunque en realidad se llamaba Van Aken. Popularmente conocido en España como El Bosco, nombre que coge del nombre de su ciudad.

Vivió a caballo entre el siglo XV y XVI, siendo hijo de pintores y artesanos. Es el más original pintor de la primitiva escuela flamenca, inspirado en Patinir a través de sus paisajes, pero ofreciendo un toque muy especial en sus formas.

Después de haber dado unas leves reseñas del autor de este magnífico cuadro, vamos a pasar a comentar la obra en sí.

Previamente decir que el título original de la obra no se sabe, con lo que la hace aún más enigmática de lo que es. Esta obra de arte es un tríptico (formato muy utilizado en representaciones de la época). Es una serie de tres tablas engarzadas las unas con las otras a modo de ventana, en cuyas hojas y parte central se hayan las pinturas. Pintura que ya comienza con las hojas cerradas y su iconografía inicial con la representación de “La Creación del Mundo”, seguiríamos ya una vez abierto el tríptico de izquierda a derecha con: “El Paraíso”, “La Tierra” y “El Infierno”. Descripción de la humanidad expuesta a los excesos de la carne, recibiendo posteriormente los castigos del infierno. De no ser por el toque especialmente imaginativo y la expresión del pintor, este tema hubiese sido insoportable para la época.

Hay que entender también en este asunto que El Bosco pintaba lo que su imaginación ofrecía sin preocuparse en las habladurías y la censura debido a su acomodada posición social.

El soporte es una tabla y tipo de pigmentación el óleo. El año de realización está entre el 1503 al 1504. Sus medidas son de 220 x 195 cm.



La Creación del Mundo: El Mundo es una esfera de cristal. Representa un momento de la creación, donde aparece el Creador y una cita bíblica de los salmos que se refiere a este momento.





El Paraíso: Tabla izquierda. Es la representación del inicio de la vida humana y terrestre. Dios entrega al hombre Adán a su mujer Eva. Ésta es representada como el Pecado Inicial, el símbolo de la lujuria, tema que se verá en la tabla central. Debemos comprender el contexto en el que se crea este cuadro, la Edad Media.

En el Paraíso está representada “La Fuente de la Vida”, “El Árbol de la Vida” (un drago) y el “El Árbol del Bien y del Mal” (una palmera, cuyo fruto estaba prohibido).

Probablemente la representación de animales exóticos, como la jirafa, esté influenciado a través de los “Bestiarios Mitológicos medievales” aunque con su maestría de creación de seres fantásticos y ese mundo de fantasía.
Ese personaje de Dios con una figura humana joven está inspirado de la literatura holandesa de la época, la cual atribuía estos rasgos a Dios Creador.
Pero no solo se hayan en la tabla Dios, Adán, Eva y los animales, también hay una serie de animalillos extraños, sabandijas, alimañas e incluso hay quien asegura ver el rostro del Diablo representado por una piedra de la cual brota el Árbol del Bien y del Mal con la serpiente.
Si que alegóricamente está representado el Infierno con el foso que se ve en primera línea de donde emergen toda serie de criaturas fantásticas y alimañas.


La Tierra: Tabla central. El pecado inicial en su plena facultad. Aquí vemos relaciones muy variopintas, heterosexuales, homosexuales, onanistas, eróticas, con animales, plantas o incluso seres fantásticos. Esta tabla a su vez está dividida visualmente en tres partes diferenciadas por: “La Fuente de los Cuatro Ríos”, “Cabalgata del Deseo” y una tercera parte que es el plano inferior donde hay una serie de personas, animales y plantas.
Es de destacar una única figura de entre todas que se haya vestida en la parte inferior derecha. Está como en una especie de cueva y señalando con el dedo a una mujer que está metida en una especie de tapa de cristal.Una de las teorías se refiere a Adán y Eva, señalando éste a Eva y advirtiéndole de lo que ha ocurrido por el pecado cometido por élla.
Esta tabla está llena de símbolos, los pájaros y frutas son un claro símbolo sexual, el agua y los bichos la alusión al pecado, a la lujuria.


El Infierno: Tabla derecha. También es llamada “El Infierno Musical” por la cantidad de instrumentos musicales que aparecen. No se sabe la intención del autor al representarlos pero hay algunos autores que lo ven una clara asociación con el pecado, mientras otros, como la gaita que se ve en la parte central, una clara referencia a un elemento sexual femenino o bien homosexual. Como la anterior tabla, ésta está dividida en tres zonas claramente diferenciables. El efecto luminoso que obtiene El Bosco es espectacular, los efectos de claroscuros. Representa el castigo de aquellos que se dejaron llevar por los goces placenteros, es el final, el lugar que conduce la lujuria.
En la zona superior aparece dominada por el infierno propiamente dicho, el fuego, incendios y torturas. Hay quienes quieren ver en ésto un trauma del autor que lleva consigo desde pequeño, cuando presenció un gran fuego en su ciudad natal.
También se quiere ver en las orejas con el cuchillo una alusión al órgano genital masculino.
En la parte central destaca el “hombre-árbol”, que según ciertos autores es una referencia al Diablo, otros lo asocian con el autorretrato del pintor y el vendaje que soporta con un mal intento de tapar heridas de sifilis.
Cerca de este misterioso personaje se hallan varios patinadores en un lago helado donde caen al agua al desquebrajarse éste. Esto es una llamada de atención al espectador a la tortura que según en la Edad Media se padecía en el infierno, el contraste de frío y calor.
En la parte inferior nos encontramos con el Infierno Musical propiamente dicho, donde una serie de instrumentos musicales algo modificados crean las más monstruosas torturas a los condenados.
En esta parte también encontramos un ser híbrido, mitad ser humano, mitad reptil o bien pájaro. Este ser está devorando a un humano mientras defeca a otro en un retrete. Algunos asocian a este ser monstruoso con la imagen del Diablo.


Podemos afirmar que es una obra maestra, con una gran calidad en el dibujo, el color, la luz y la perspectiva.

Hay miles de interpretaciones de esta pintura, desde que es una obra moralizadora hasta una caricatura e ironía al mundo que le rodea. Otros consideran que pudo pintar ésta con un contenido Adamita, secta hereje que defendía el nudismo y las relaciones sexuales libres.

El cuadro probablemente fuese un encargo de Enrique III de Nassau, pues a la muerte del autor la obra se hallaba en el Palacio del rey. Posteriormente desapareció y fué a caer en manos del rey español Felipe II en el Monasterio de El Escorial. En 1936 se trasladó al Museo del Prado, donde aún hoy permanece.

Lo que está claro es que aún hoy, sigue siendo difícil interpretar sus cuadros, con un profundo contenido simbólico y alegórico más bien tirando a la ironía burlesca, muy desconocida hasta ese momento, creando un mundo imaginario, de sueños fantásticos.
Y es que el Bosco no ha pasado desapercibido para los posteriores artistas, pues encontramos reminiscencias en el Surrealismo del siglo XX, o autores como Dalí, Chirico o Miró.



Bibliografía y fuentes utilizadas:



Merfas ©2007

2 comentarios:

Angeles S. dijo...

Mira que he mirado este cuadro infinidad de veces, pero aún sigo encontrando cosas nuevas, detalles que pasan desapercibidos. Es un cuadro para perderse en él durante horas. Ya solo me queda encontrar a Wally por ahi jajajaja. Besos y ánimos con el blog, mora de la morería ;)

Javier Gómez dijo...

Jamía, qué completo el artículo. Te mereces un hueco en el cuadro desde luego... pero en la parte de las delicias... xDDD